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SITIOS DE INTERÉS

Catedral de León

Construida a principios del siglo XIII y terminada en el siglo XV. Presenta una gran unidad estilística, por lo que recibe el sobrenombre de la Pulchra Leonina.

Las inmensas vidrieras, la convierten en la Catedral de la luz. Destaca, además, el Coro de la catedral, uno de los más antiguos de España, tallado por artistas flamencos en el siglo XV.

Y como todo lugar que se precie, también tiene su leyenda, la del topillo que minaba los cimientos de la Catedral por la noche y que al final, los canteros, consiguieron atrapar y colgaron su pellejo en la Puerta de San Juan. La leyenda proviene de la mala calidad de los cimientos sobre los que se asienta la Catedral ya que este solar, en el que se encontraba anteriormente la antigua catedral y, antes que ella, el palacio del rey Ordoño II, se levanta sobre las antiguas termas romanas, cuyos hipocaustos aún permanecen en el subsuelo.


Basílica de San Isidoro de León

El conjunto de la Basílica de San Isidoro en León está considerado como uno de los conjuntos románicos más importantes de España.

Fue creado entre los siglos X y XII, y sufrió numerosas remodelaciones con añadidos barrocos y góticos. Al principio estuvo dedicado a albergar los restos del niño mártir San Pelayo. Más tarde, en el año 1149, fue consagrado tras recibir durante años numerosas aportaciones de nobles de la época.


San Marcos de León

Fue construido a finales del siglo XII aunque la construcción final es del siglo XV.

En la fachada de la entrada, tiene varias conchas, reflejo de la importancia que tuvo el hostal en la ruta Jacobea y en el Camino de Santiago. Fue un hospital de peregrinos en sus orígenes aunque, más tarde, fue utilizado como prisión, ministerio de guerra y como campo de concentración durante la guerra civil de España.

La fachada es una de las más destacadas del renacimiento español (plateresco). Es de un solo lienzo con muro de dos cuerpos, rematado en crestería calada y candeleros. En el zócalo se presenta medallones con personajes greco-latinos y de la Historia de España. En el sobrezócalo se representan cabezas de ángeles.

Aunque actualmente es el Parador de León, se pueden visitar varias de sus dependencias. Por ejemplo, el Museo, la Sala Capitular y el Claustro.


Casco histórico y barrio judío

Recibió el Premio Europeo de rehabilitación del casco histórico, en 2002.

Entre sus callejuelas, destacan tres plazas. La Plaza Mayor, porticada y con el edificio del antiguo ayuntamiento, la Plaza de las Palomas, con edificios singulares y el plano-guía de la ciudad en bronce, y por último, la del Mercado, conocida popularmente como la Plaza del Grano, que es la que conserva más fielmente el encanto medieval y donde se sitúa el albergue de peregrinos.

Arquitectónicamente destacan el palacio del Conde Luna, recientemente restaurando para acoger la sede de la Universidad de Washington, el de los Guzmanes, sede de la Diputación, y el de Jabalquinto, ocupado por diferentes talleres artesanos (vidriería, encuadernación, pintura…).


Casa de Botines

Obra del insigne arquitecto Gaudí, de estilo neogótico. Es de planta trapezoidal, flanqueada por cuatro torres rematadas en pináculos. Las ventanas tienen su inspiración en las ventanas del triforio de la catedral leonesa. En la portada hay una talla de San Jorge matando al dragón. El edificio fue concebido para el negocio de tejido en su planta baja y semisótano, destinándose las cuatro plantas restantes a viviendas de renta.

Por razones funcionales, Gaudí recurrió por primera vez a la planta libre y así, en las dos plantas destinadas a negocio, no había más muros de carga que las dos cajas de escalera, apoyando los forjados en veintiséis pies derechos de fundición.


Murallas Romanas

Bien de Interés Cultural desde 1931.

Aún quedan en pie muestras de las antiguas murallas romanas, que encerraban el recinto de la ciudad en un cuadrilátero que fue rodeado de construcciones y, más tarde, deformado en las restauraciones de Alfonso V y Alfonso IX, con apertura de nuevas entradas a la ciudad.

La muralla de piedra más antigua fue levantada a finales del siglo I d.C. por la legio VII gemina. En la actualidad un pequeño tramo de la misma es visible en la escalera que, desde la avenida de Ramón y Cajal, da acceso a la plaza de San Isidoro. Posteriormente, aún en época romana y en torno a finales del siglo III, se erigió otra muralla más poderosa por delante de la primera.

Tiene algo más de 5 m. de espesor, unos 8 m. de altura y torres, llamadas cubos, de planta semicircular peraltada, situadas a breves intervalos.

En la calle Carreras, se puede apreciar un largo tramo de la fortificación romana, si bien sus torres fueron demolidas a fines del siglo XIX. No obstante, en el sector oriental y a lo largo de la avenida de los Cubos, es posible contemplar aún íntegras las torres romanas, aunque experimentaron una sobreelevación durante el siglo XIV.


Más información en www.leon.es y www.turismoleon.org